Japón en Francia 98: Un Mundial especial y un debutante interesante
- Don Cemita

- 2 jun
- 2 min de lectura

Por: Don Cemita
Fotografía: Cortesía
Edit: Polski Tepic
Francia 98 es un Mundial que no solo significó el inicio de una nueva era para el fútbol, la primera consagración de una selección potente y un sinfín de mitos, leyendas e historias verídicas, sino que también fue testigo de la primera participación de una selección que ha crecido considerablemente en las últimas décadas: Japón.
Tras su fundación, afiliación, desafiliación y reafiliación a la FIFA, acompañadas de muchos proyectos con diferentes resultados, los Samuráis Azules tardaron varias décadas para ingresar a su primera justa mundialista, quedándose cerca en 1994 tras "La Agonía de Doha" donde un empate de Irak sobre Japón en la última jugada del partido le daba el pase mundialista a Corea del Sur, y para la siguiente justa, tras el aumento de cupos para Asia de 2 a 4 equipos, los nipones por fin se pudieron estrenar en Francia 98 como selección mundialista.
Con un equipo totalmente hecho en casa, contando con jugadores de la liga local, Japón tuvo que jugar el Grupo H, uno muy complicado donde tuvo que enfrentarse a la Argentina de Batistuta, Simeone y Zanetti, la recién fundada (y futuro caballo negro) Croacia de Suker, Boban y Tudor y la también debutante Jamaica con jugadores locales y algunos con gran potencial como Ricardo Gardner.
Japón terminó su justa mundialista perdiendo sus tres juegos; ante Argentina fue un 1-0 donde la diferencia fue un gol del legendario Batistuta. Su segundo encuentro ante Croacia fue absolutamente similar, donde ahora fue el ícono Davor Suker el que le daría la victoria a los croatas y el tercer partido ante una Jamaica también eliminada fue una derrota de 1-2 con doblete de Theodore Whitmore, pero también significó el primer gol para Japón en una Copa del Mundo, siendo Masashi Nakayama el autor de aquella anotación.
Los dirigidos por Takeshi Okada se despidieron con 0 puntos, pero ponían la piedra angular para una selección que jamás volvió a faltar a una justa mundialista, iniciando con jugadores como el capitán Masami Ihara, un portero como Yoshikatsu Kawaguchi y un mediocampo con jugadores como Shinji Ono y el histórico Hidetoshi Nakata. Con este equipo, se formaría lo que hoy es un proyecto ambicioso a largo plazo que busca el sueño de toda una nación: ganar una Copa del Mundo.






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